domingo, 23 de junio de 2013

Juduitmaque



En un aula universitaria donde se imparten clases del "Grado de Magisterio", observo unos murales —como los que hacíamos en la clase de religión a finales de los 70— que parecen trabajos del alumnado de la carrera —¿o de los alumnos de los alumnos de estos estudios?— colgados por las paredes, como testimonios de alguna especie de trabajo...

Voy a ser incómodo: el cáncer de la Enseñanza española son las Facultades de Magisterio; reconozcamos, si quieren y con razón, mil metástasis ciertas, pero el tumor principal es éste, lo demás es sobrevenido. Y no me voy a centrar en el análisis psicosociológico, haciendo estadísticas de cuántos maestros forman parte de Equipos Directivos de Centro, de Equipos de Rectores, de Comisiones variadas o son miembros del tropel de asesores o de la misma 'troupe' política, o qué responsabilidades han tenido en las sucesivas reformas de los diversos tramos de enseñanza... No.

Es imposible transmitir lo que no se sabe. No se pueden transmitir los rudimentos de la Cultura Occidental si uno no participa de ellos: ¿cómo despertar el amor por Binchois, o por Nierenberg, o por Turner, Schnitzler.. si uno no lo posee? Alguien, con razón, estará pensando: "Yo no tengo por qué conocer a estos autores" —cuyos nombres bien podría haber inventado yo—. No se trata de saber todo, de la erudición violácea e inútil, se trata de que uno debe encontrar y vivir el por qué de las bondades de Góngora y, entonces, quizá pueda adaptar esos conocimientos a un cuento para niños; al revés no ocurre nunca; toda la pedagogía clásica —incluida la tan cacareada Institución Libre de Enseñanza— exige marcar objetivos lejanos para recorrer el máximo de camino: al niño no se le puede exigir lo del niño: eso es un círculo vicioso que los condena a la inmadurez intelectual. Nada ha hecho más daño a la Enseñanza de la Literatura que los "libros juveniles", y no hablo de aquéllos que tradicionalmente por su temática han sido afines o a propósito de los jóvenes, sino de ese negocio callado y de ese grupo profesional de escritores de "best-sellers de Instituto o colegio", de los que no se habla pero venden más que la mayoría de los "escritores consagrados".

El hecho es que los niños llegan casi adultos a la Universidad sin apreciar ni la Literatura, ni la Música, ni la Pintura, ni ninguna de las Artes, o sin tener una imagen aproximada de lo que la Ciencia dice que es la realidad hoy. Si el "maestro" que estudia Magisterio no sabe ni vive las Matemáticas, las Letras, la Música... jamás podrá trasladar una pasión que no tiene, y eso es lo que deberían estudiar en la Universidad, junto a las tendencias y los métodos pedagógicos. No puede, como ocurre ahora, bastar el cómo, importa el qué; y la profesión de enseñar consiste en hallar cómo impartir el qué.

Digámoslo claro: los que enseñamos, y no hemos estudiado pedagogía, ¡estamos hasta los... de la retórica huera e inútil para nuestra práctica diaria de aquéllos que jamás sabrían qué hacer con 30 adolescentes y la Ética de Spinoza!, algunos de éstos con problemas mentales, familiares, sociales, culturales, eso sin contar lo propio de "adolescer", que se nos olvida.

Ya hemos visto pasar las modas terminológicas; lo que en un tiempo nos acomplejaba como a ignorantes, terminó acomplejándonos por catetos (objetivos, contenidos, capacidades... ); la moda, importada de las normativas europeas de Formación Profesional, con sus "skills" —competencias—, pasará y todos lo sabemos. Primer consejo a un docente: preocúpate por tu fuerza pedagógica, rechaza toda verborrea falsa y denúnciala, atrévete a saber, dilo claro: "Yo enseño Física", o lo que sea. Las competencias, los objetivos, las capacidades, son medios, no fines. Al docente actual se le exige justificar los pasos de una obra cuyo plano final nadie conoce; ver árboles y no bosque.

En ese aula ¡universitaria! repleta de murales de escuela, vemos un rasgo de ese bilingüismo de mentira con el que se adoban las autoridades: "What are the curriculum adaptation?" se supone que es "¿Qué son las adaptaciones curriculares?", pero sobrecoge un "¿Quién la elabora?", traducido al más puro ejercicio a lo Donne, Shakespeare o Wordsworth: "Who do it make?".

¿Quieren saber por qué el Sistema Educativo español es un puto desastre? La respuesta es: Magisterio. Los niños salen de la escuela tras 6 años de reclusión sin saber leer ni escribir correctamente, riéndose de la cultura y del trabajo... y sigan la cadena.

Vaya como homenaje las maestras y los maestros que saben de qué hablo, a los compañeros que no se toman esto como un ataque corporativo y a los que les preocupa lo mismo que a mí: la Enseñanza.


20 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu estupendo artículo. El problema de ese cáncer que tan bien diagnosticas, es que se extiende y se extiende sin fin: a los institutos y como hemos ido constatando con pavor a la misma Universidad. Y desde ahí a la sociedad toda (basta con ver un debate televisivo sobre educación para comprobar cómo obra la chusma.) Es tal la mierda que hay que si pudiese abandonaría para siempre la enseñanza, a la que un aciago destino me ha llevado y me dedicaría, por ejemplo, a escuhar a Binchois, a Schubert, a leer a Scnitzler -un personaje imposible hoy en día- a Schopenhauer.....

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  2. Gracias, por un comentario como éste no he cerrado yo ya este blog recién abierto...

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    1. Gracias; enseñar o no enseñar, ésa es la cuestión...

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  4. Es absolutamente escalofriante que a la Magisterio vayan quienes son incapaces de ir a la Selectividad, que es una cagada como un piano. Lo estamos viendo a diario, el que no tiene entendederas, se larga a Magisterio y Santas Pascuas. Lo comentamos cada años, cada fin de curso escolar. Y de estos mimbres tan endebles se construirá la urdimbre estructural de todo un sistema educativo. De locos. Sólo hay una solución para este tremendo dilema, dignificar los salarios de maestros y profesores, de momento: así estarán tentados de dedicarse a esto otro tipo de alumnos, gente más capacitada y con una mejor formación. De otro lado, habría que procurar que sean profesores quienes se hagan cargo de los alumnos a partir de los siete u ocho años al menos. A Secundaria llegan absolutamente en pelotas, y el que no lo quiera ver es que es consejero de la Junta o algo así.

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    1. Real, si preguntas en 2º de Bachillerato quién va a estudiar Magisterio, salvo alguna honrosa vocación, que las hay, la mayoría son gente que no saben qué estudiar o que les cuesta la misma vida todo...

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    2. Ya estamos con la misma historia: los maestros no enseñan los profesores si. Demasiado simple.

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    3. No es ésa la batalla... Los de arriba estarían encantados; la batalla de amor en campo de pluma es la CULTURA, tan aficionados como somos a Kohlberg en las Fac. de Pedagogía y no sacamos consecuencias; no hay ética compleja y autónoma si no hay pensamiento crítico, y eso sólo llega con el conocimiento. Ser maestro es un delirio de trabajo, una maravilla, una de las mejores labores que pueda uno hacer en este mundo, pero las miras no pueden ser la logorrea pedagógica, la basura burocrática de la Inspección ni los planes sin proyecto de la Administración... Nada de eso tiene que ver con lo que ocurren en una clase: ahí está la vida, y si no tienes algo con que cambiarles la vida a los "aprendices", olvidémosnos, porque no lo aceptarán... No es simple, quizá tu lectura no ha sido muy compleja. ¿Qué propones?

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  5. Yo enseño literatura en Magisterio. Sí, yo... quizá es ése el primer cáncer del sistema. Soy profesora sustituta interina, de hecho la totalidad del profesorado que imparte literatura en Magisterio es, como yo, PSI (ahí va el segundo cáncer, parece que los titulares evitan dar clases en Magisterio). Personalemnte amo lo que hago, no me importa emocionarme, sé que la literatura no se enseña, se contagia. Me esfuerzo por estar a la altura de una institución que brilla en mis pensamientos, aunque quizá sólo brille en ellos... Luego me escribe un alumno un correo, como hoy:

    Luna me gustaria saber a que ora podría ir a tu despacho el martes, para lo de la tutoria.

    Si mañana le comento algo, la primera objeción que me hará sobre la ortografía de este correo ya la sé: las tildes no son faltas. Por lo demás la reacción suele ser una risa y balbuceo sin más sustancia.

    La única forma de salir de este atolladero es prestigiando la figura del maestro (deben empezar ellos mismos, claro)y, por supuesto, sus estudios. A mí que me lo cuenten, mi abuelo fue maestro, veo a mi hija ir al cole cada día, me acuerdo de los míos (de los buenos con más gusto)... Yo admiro a los maestros, pero no a todos. Lo siento, es así.

    Entre tanto, seguiré esforzándome por estar a la altura en la enseñanza universitaria de las Facultades de Educación,con gestos que sirvan para tarstocar un sistema viciado en el que efectivamente a pocos importa el "qué".

    ¡Gracias, Paco, porque tu sinceridad hiere y eso, a veces, funciona!

    Luna Baldallo

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    1. Seguro que tu abuelo habría estado de acuerdo...

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  6. Tremendo... Me ha llegado esta entrada por Facebook, y enseguida me llamó la atención la foto con el "Who do it make?"
    Y yo me quejo porque en 2º de bachillerato insisten en el "I have 17 years"...

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    1. ¿Por qué no te oyen a ti, que sabes de qué hablas?

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  7. La erudición, violácea o no, es más que la acumulación de saber; los malos maestros adolecen de ella, de modo que enseñan sin explicar por qué lo enseñan: no se puede explicar geometría o metáforas sin mostrar simetrías o inclusiones; y que nadie me diga que un niño de 9 años no lo entendería porque tengo comprobado que no es así.

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  8. Estoy completamente de acuerdo; porque no hay saber sin erudición, sólo quería dejar claro que no abogo por una visión pacata de los conocimientos... A poco que se lea con interés, creo que se percibe algo que considero necesario: si no sabes cosas, no te llega esa visión del conocimiento que permite una visión de la Cultura y, por tanto, algo que enseñar: transmitir qué es la "Armonía de las Esferas", hablar del Trisagio, de música y arquitectura, de la polifonía y el arte gótico, quizá pueda enganchar a algún despistado para que esa tarde, después de clase, se ponga una cosa de Perotin y al día siguiente, si le preguntas y te implicas, te diga: ¡Hostia, qué cosa más rara!

    Firmo lo tuyo y te nombro Directora General, para que haya alguien que sepa de qué va esto... digo yo. Gracias.

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  9. Hombre, lo tuyo es la beligerancia. Verdad que a veces da un poco de miedo ver lo que estudian los que enseñan. Pero verdad es también que los buenos alumnos, ahogados como estamos en nuestro cabreo, los pasamos siempre por alto. En cualquier caso, me pregunto yo, sin ánimo de polemizar... ¿porque en lo único que todo el mundo (salvo los pedagogos) está de acuerdo es en abominar de la pedagogía? Claro, que ahora me entero que nuestro querido expresidente ni siquiera llegó al 6,5 de media que ahora se pide desde el Ministerio para una beca. ¿De dónde procede nuestra ruina intelectual entonces? ¿de quienes enseñan o de quienes gobiernan? ¿O será de los dos?

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  10. Hombre cada palo que aguante su vela, pero la desfachatez (o mejor: la fachatez) gubernamental no debe servir de excusa para que un pilar de una sociedad libre campe por su villanía con ínfulas de reforma... Querido friend, los que estamos trabajando a diario con estos chavales y no queremos culparlos de ser inútiles, tontos, etc., no tenemos más remedio que mirarnos críticamente, y la base del edificio está fallando. Los chavales llegan a 1º de ESO sin saber leer, escribir y los rudimentos mínimos matemáticos. Todo lo demás está bien, pero esto es insoslayable (palabra de la que se quejaba un grupo de alumnos de selectividad, tras leer un texto de Valle, decían que ese término no lo había oído en su vida, que estaba puesto con mala leche...). Un beso.

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  11. Cuando el problema adquiere tintes dramáticos es cuando tienes alumnos en 3º de la ESO procedentes de una sección de enseñanza secundaria de un colegio que no saben leer: solo( me gustaba más con tilde) saben casar letras.

    Y siguiendo con Valle-Inclán: el verdadero esperpento es cuando uno mira con cierto detenimiento el material de "técnicas de estudio" que se nos facilita para las tutorías por personal mucho más cualificado que nosotros (que en el fondo solo somos unos pobres químicos, físicos, filósofos, ingenieros... que obviamente no tenemos ni idea de lo que es estudiar).

    Uno ve con estupor que se les enseña que hay que leer un texto varias veces para entenderlo. Nada de leer con detenimiento pensando entre frase y frase, disfrutando de la lectura, etc: hay que leerlo varias veces, porque más es mejor.

    Para demostrar lo anterior se pone un texto atroz de acompañamiento. Pésimo en todos los aspectos, incluso en el plano tipográfico, para "aprender" que es bueno no entender las cosas mientras se leen: leer es algo puramente mecánico, un paso más en ese maravilloso "proceso de enseñanza-aprendizaje".

    Los políticos a lo suyo: a discutir el sexo de los ángeles. El problema no es un 6.5 o un 6.4. El problema es que hasta los alumnos con un 12 (si ponemos puntos extras más gente puede presumir de "mi niño sacó un 10") del tecnológico leen sin comprender, desprecian la teoría y sufren lo que yo llamo "el síndrome del problema 102" (después de hacer 101 problemas, les cae el 102, en el que sistemáticamente meten la pata, gracias a este sistema educactivo en el que se premia la memoria).

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  12. Sométome a tu criterio y debemos invitarnos todos a plantarnos, dejar de lado toda gilipollez y hacer lo que mejor sabemos hacer: hablar y tratar de entusiasmar con lo que hablamos. Deberíamos iniciar un movimiento de resistencia pasiva, sin huelgas y esas cosas, simplemente: no hacer lo que no es operativo y no usar términos arcano-pedagógicos... Gracias.

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  13. De acuerdo, más que básicamente de acuerdo.
    Gracias, amigo, por el artículo porque hace falta, mucha falta escritos como este tuyo. Tal vez alguien acabe abriendo los ojos. . .
    (Perdón por la corrección, pero la pregunta en inglés supongo que querrá ser "Who makes it?" (¿Quién la elabora?) o "Who make it?" (¿Quiénes la elaboran?) El pronombre interrogativo "Who" no lleva, no puede llevar, "do" o "does" cuando es sujeto de la oración interrogativa).

    Mis más cordiales saludos

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  14. No es un cáncer, es un antídoto construido por los de "arriba" para construir una sociedad que les interesan, y lo están haciendo muy bien. Fijaros la situación actual que vivimos y quien protesta, nadie. Ya lo dijo pitágoras si no recuerdo mal; "educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres". Eso están haciendo, desde las escuelas.un individuo que aprecia la literatura, la ciencia, que aprende un razonamiento crítico, que en mi opinión, es la función principal del profesorado, es un individuo que será mas dificil controlar el día del mañana. Nada mas que ahy que ver la telebasura, la cantidad de libros basuras que venden, el nuevo coliseo occidental, Futbol, todo lo están haciendo para anularnos y construir un futuro que les beneficien.

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