lunes, 4 de julio de 2016

Urgente el JRJ, 22-2-16

Curro, de joven El Niño de la Vega, notó un dolor en la cintura que fue hacia su pierna izquierda hasta ser insoportable e invalidarlo. Durante algún mes cogió cita en su centro de salud, de una semana para otra porque el colapso hace que medien días suficientes como para desaparecer los síntomas. Esto le ha obligado a acudir a Urgencias del JRJ, lo que significa media docena de horas como poco en no buenas condiciones. Narcotizado, destrozado y sin esperanza de conseguir citas urgentes para un diagnóstico, el médico le recomienda acudir a Urgencias tanto como haga falta para la rapidez. Primera estación: el sistema engañándose a sí mismo.
Después de varios intentos puramente analgésicos, una doctora propone otro y le dice que si en unos días no ha remitido el dolor vuelva y pregunte por ella, una vez más en Urgencias, para darle un ingreso, única vía para ir al ritmo de la enfermedad. Segunda estación: sin causa establecida, el diagnóstico puede ser nada o lo más grave.
Curro se presenta e ingresa, después de perder musculatura en sus piernas por inactividad y de vivir drogado hasta extraviar la consciencia arrojado en un sofá sin saber cómo ni dónde. Entre el ingreso y la cama trascurre otra media docena de horas enchufado a una vía y sin atención. Coincide en una habitación con otro señor mayor con un accidente cerebral que se hace sus necesidades; tras mucho pujar la familia y dos horas cagado y meado, una profesional pide disculpas y les recomienda denunciar al Hospital JRJ porque no se puede funcionar con dos celadores para una guardia de noche en todo el centro un fin de semana. Constato el rigor con que se trabaja, la voluntad, pero también hartazgo, falta de compromiso no con el paciente sino con un Sistema Andaluz de Salud que ha claudicado a la crisis y ha convertido lugares como el JRJ en un caos que cualquier día parirá una infección hospitalaria, una negligencia gravísima o sabe Dios.
Repasan su medicación y le preguntan si la trae de casa o se la dan... no sabe qué responder... después solicita que se la den... Recuerda que antes los pasillos no estaban repletos de bolsas de ropa sucia, que la limpieza era constante; todo el edificio está avejentado. Solicita papeles y, a pesar de la unificación hospitalaria, le dicen que cada centro tiene sus normas... líos, y, al final, hasta una semana larga después no le hacen las pruebas diagnósticas por lo que lo drogan con otra cosa y le dan un alta (que agradece) pero casi obligada por inútil. Da la impresión de que sólo se trabaja un par de horas por la mañana, el resto del tiempo es un meandro de la medicina para el reposo y la suerte y el esfuerzo de los profesionales. Falta de medios porque pacientes hay de sobra... Tercera estación: los recortes sanitarios en Andalucía son escandalosos y alguien debe calcular cuántas vidas cuestan.

El Niño de la Vega te recomienda que no enfermes ahora, no sea que te flipen para que no te enteres sin saber qué te come por dentro. Lo que narro, Susana Díaz, es verdad y si lo sabes: malo, y si no lo sabes: tremendo. Andalucía imparable... hasta el fondo.

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